Diari d'una voluntaria

MEMORIA VOLUNTARIADO DE 2008
BURKINA FASO Y GHANA
El viaje comienza en Ouagadougou el 8 de noviembre de 2008.
Habíamos decido mis amigas y yo viajar en ese mes con la
esperanza de no pasar demasiado calor y aún así, al bajar del avión y a pesar de ser las 3 de la mañana, hacia calor. Nuestra primera sorpresa nos la encontramos en el aeropuerto y se llama África. Nos pusimos a hablar con ella sin saber que teníamos un punto de conexión muy importante: CC ONG Ayuda al Desarrollo. Tanto ella como nosotras habíamos viajado por primera vez a Burkina Faso con la ayuda de esta ONG para colaborar en Home Kisito. En seguida nos ofreció su ayuda y nos invitó a visitar algunas aldeas y poblados a los que ella ayuda
personalmente junto con su marido y la familia de su marido.
Volvíamos a Ouagadougou después de un año para pasar una
semana más en Home Kisito. Añoraba a los niños del orfanato
aun sabiendo que ya no estaban los que habíamos conocido el año pasado. Por suerte para ellos, los mayores de un año que eran con quienes yo estaba, les habían encontrado unos padres adoptivos y ahora están por alguna ciudad europea disfrutando de un verdadero y definitivo hogar.
Llegamos a Home Kisito el lunes por la mañana y fuimos
recibidas por la directora que nos estaba esperando. Este año, como el anterior, llevábamos medicamentos, ropa y zapatos que nos habían regalado aquí en España nuestras familias, compafieros de trabajo y amigos. También entregué en el orfanato algo de dinero que me había dado mi familia y una compañera de trabajo.
La directora nos pidió que cada una de nosotras fuésemos a una de las tres secciones en las que está dividida el orfanato y la decisión de quien iba a cada una de ellas, la tomamos nosotras.
Este año había menos niños que el año pasado en la grand section donde están todos aquellos que tienen más de un año. Estaban todos malitos con problemas respiratorios ya que el ambiente estaba muy seco y había mucho polvo suspendido en el aire. En concreto me llamó mucho la atención dos niñas, una de ellas es disminuida psíquica y siempre estaba riéndose y la otra es disminuida física y no
puede levantarse del suelo. Creo que estas niñas tienen un futuro muy incierto porque será mucho mas difícil encontrarles una familia adoptiva. También había dos hermanos que son gemelos, y Margueritte una niña de dos años que va a la escuela de Carmen Kisito. Esta niña me conquistó desde el primer momento porque tiene una sonrisa muy dulce y una mirada especial. Me sorprendía que no
emitiera ningún sonido ni hablara nada. En un principio pensé que seria sordomuda pera Rafa me aclaró después de volver de Burkina Faso que Margueritte es una niña de lo mas normal y que además dentro de poco tiempo, abandonará el orfanato para ir junto a una familia adoptiva.
Como había pocos niños en la grand sectión podía dedicarle más tiempo a jugar con ellos y no tanto a las tareas propias de las cuidadoras. De esta manera me pasaba los días cantándoles, cogiéndoles en brazos, abrazándoles y dándoles todo tipo de mimos.
Noviembre es la época fría del año para ellos, porque ya os he dicho que para nosotras hacia calor, y todos los niños iban abrigados con jerséis y calcetines. Esto provocaba que no pudieran salir al aire libre a la hora de los juegos.
Este año he observado las mismas deficiencias en el cuidado de los niños que el año anterior. No les he visto comer fruta ni beber leche fresca en la semana que he estado allí; la comida es muy poco variada y se limita a espagueti, mijo y arroz, además de un vaso de leche en
polvo. Tengo que decir que mi horario de trabajo en el orfanato era de 8 a 10.30 de la mañana y de 15 a 17.30. Igual fuera de ese horario tomaban otros alimentos que desconozco.
Las cuidadoras no tienen preparación especial para poder cuidar de los niños y algunas no se les ve muy motivadas en el trabajo, de tal manera que no se preocupan de poner a andar a los niños o intentar que aprendan a hablar. Soy consciente de que ellas tienen sus propios hijos y cuando comienzan su turno de trabajo ya estarán cansadas de
trabajar en su casa. Seria conveniente que estas mujeres recibieran algunos consejos básicos de cómo estimular a los niños.
He visto que han mejorado algunas cosas como, por ejemplo, los colchones ya que han cambiado aquellos que estaban muy
estropeados el año pasado. Seria conveniente realizar un
mantenimiento de las mosquiteras de las ventanas y retirar aquello juguetes que están muy rotos ya que los niños se pueden hacer daño cuando juegan con ellos.
Fuera del orfanato este año hemos estado con una asociación de músicos que conocimos el año pasado y que destina sus ingresos al cuidado de niños que no tienen familia. Viven en una barrio muy pobre a las afueras de Ouagadougou, en unas casas sin luz eléctrica ni agua corriente. Aprovechamos nuestra estancia en la ciudad para
llevarles ropa, zapatos y algunos medicamentos. Esta asociación obtiene sus escasos recursos de pequeños conciertos y de la venta de artesanía, como otros muchos burkinabeses. Tocan estupendamente diferentes instrumentos típicos del país y si alguien está interesado en aprender puede contactar con ellos en el correo electrónico
manulecoul@yahoo.fr Su responsable se llama Emmanuel Birba, un chico con mucha iniciativa y muy responsable.
Africa (recuerdan, la conocimos en el aeropuerto) nos llevo hasta Nagrengo, donde hay una cantera de cuarzo que es explotada por un grupo de mujeres con escasas herramientas. África les llevo picos, además de ropa, zapatos, semillas, jabón para lavar la ropa y esinfectarla de tal manera que sea mas difícil que se propaguen algunas enfermedades y algo de comida. Fue una experiencia muy
dificil porque no pude evitar sentirme muy miserable, ya que aquello que estábamos haciendo era una pequeñez si lo
comparamos con la cantidad de cosas que aquellas personas
necesitan y además pretendía sentirme bien por hacerlo. Dentro de la misma región visitamos otro pueblo donde pasa consulta un médico de medicina tradicional y que le pidió a África un panel solar para poder tener luz artificial y así disponer de mas tiempo para poder atender a todas las personas que allí esperaban.
Fue un día muy difícil, con muchas emociones a flor de piel. A veces me daban ganas de llorar por la situación en que se encontraban aquellas personas, sobre todo las mujeres y los niños, y otras de reír con ellos, quienes a pesar de ser tan pobres, se mostraron muy agradecidos, regalándonos una fiesta donde las mujeres bailaron para nosotros. Son gente con una dignidad increíble.
Este año nuestro voluntariado en África nos llevó hasta Ghana, de la mano de otra ONG, se llama REMAR y fue fundada en España hace 26 años y ahora tiene proyectos en América, África y Asia.
En Accra, capital de Ghana, nos esperaba Waogre, que es un
burkinabé responsable de Remar en Ghana, con quien habíamos
contactado desde España. El vive en una casa de acogida junto con su mujer, Maria Poderosa, su hija biológica Esther y diecisiete niñas más que tienen entre cuatro y veinte años. Las niñas llegan hasta esta organización porque sus padres las abandonan por ser niñas con problemas de rebeldía, drogas, prostitución o simplemente, porque no pueden mantenerlas.
Están muy bien cuidadas y viven en un ambiente familiar, tanto para Maria como Waogre todas son sus hijas y entre ellas se llaman hermanas. El principal problema con el que se encuentra esta organización es que cuando las niñas cumplen dieciocho años, sus padres, tíos o cualquiera miembro de su familia, quieren recuperarlas para que ayuden al sustento de la casa, trabajando. Para ellos es muy duro ver como una de sus hijas es utilizada de esta manera por una familia que la abandonó cuando era pequeña. Pero cuando las niñas tienen dieciocho años ya no pueden retenerlas en casa, es decisión de ellas que hacer.
La mayor sorpresa que he tenido en Ghana ha sido Maria Poderosa, una mujer joven pero con una experiencia de vida increíble a pesar de su juventud, que rebosa alegría a pesar de la situación, cariñosa, inteligente y trabajadora.
Nuestro trabajo en la casa de acogida de Remar ha consistido en acompañar a las niñas en sus ratos libres, ayudarlas a hacer las tareas del colegio, enseñarles a utilizar los programas del ordenador, jugar con ellas y en alguna ocasión hemos ido a dar paseos por las tardes por los alrededores de la casa. Lo hemos pasado estupendamente con todos ellos y desde el primer momento nos hemos sentido parte de esa gran familia. Insistieron en que nos quedásemos a dormir en su casa, pero al final optamos por dormir en un hotel cercano para no ser un estoíbo en una casa pequeña para el número de personas que allí vivían. Allí todo se compartía y de hecho las niñas más pequeñas dormían de dos en dos en cada cama, y no penséis que eran camas grandes. El último día de estar allí les preparamos una tortilla española y les encantó. Tienen mucha inquietud por aprender cosas nuevas de tal manera que nos hacían muchas preguntas sobre nuestra forma de vida, costumbres que les podían resultar útiles como por ejemplo, hacer conservas, ya que tenían un pequeño huerto dentro de la casa en el que cultivaban algunas frutas y verduras.
Maria se empeñaba en que no hiciésemos trabajos fisicos en la casa y prefería que hablásemos con las niñas, que ellas nos contaran sus preocupaciones y que les hiciésemos compañía.
En resumen ha sido una experiencia muy gratificante tanto lo vivido en Burkina Faso como en Ghana, y le doy las gracias a todas aquellas personas que he conocido en este viaje porque de una manera u otra las llevo en el corazón.
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