LLEGÓ EL EDUCACIÓN SIN FRONTERAS AL PUERTO BARCELONA

Albert Bargués se convierte en el primer patrón catalán en circunnavegar el planeta sin escalas
• Con la llegada del quinto barco termina la edición de la Barcelona World Race

Satisfechos Servane Escoffier y Albert Bargués, sonrientes, tras cruzar la meta en el puerto de Barcelona. Foto: BARCELONA WORLD RACE FRANCESC CUSÍ
BARCELONA
Con ocho kilos menos y una costilla rota, pero radiante de felicidad, el barcelonés Albert Bargués desembarcó ayer en el Portal de la Pau después de que el Educación sin Fronteras que patroneaba se convirtiera en el primer barco catalán de la historia en dar la vuelta al mundo sin realizar escala alguna. Con la llegada de Bargués y su copatrona, la bretona Servane Escoffier, culminaba la Barcelona World Race (BWR), la regata de circunnavegación del planeta con solo dos tripulantes en cada barco, que se ha saldado con un gran éxito.
La emotividad de la llegada de Bargués y Escoffier superó, si cabe, la de los rivales que les habían precedido. El patrón catalán regresaba a su ciudad y el alcalde, Jordi Hereu, acudió a la cita, fiel a la promesa de dar la bienvenida al primero y al último. "Si educación es libertad, vosotros nos habéis hecho más libres", exclamó Hereu tras colocar la corona de olivo a los dos navegantes, que se sentían "tan ganadores como los primeros".

Un barco solidario
Bargués y Escoffier, que en ningún momento han escondido sus diferencias --de hecho, estas diferencias formaban parte del mismo proyecto, para ensalzar la posibilidad de convivencia entre personas distintas-- coincidieron en la importancia que para ambos ha representado llevar un barco que se llamara Educación sin Fronteras. "Para mí, lo que aporta un plus a esta vuelta al mundo es que el nombre del barco era un signo de que 80 millones de niños no saben leer ni escribir, que sin educación no hay libertad y que quiero contribuir a que todos ellos sean también libres", dijo Bargués.
"La experiencia ha valido la pena, pero yo ya he cubierto mi cupo de vueltas al mundo", añadió el catalán, que ya había realizado una circunnavegación y que durante 22 años ha batallado para conseguir lo que ayer pudo culminar. Escoffier, en cambio, confesó su deseo de participar en la próxima regata de vuelta al mundo, pero en solitario.
Pese a ello, Bargués dejó claro que acaba muy satisfecho de haber corrido esta regata, que él mismo contribuyó a idear y que calificó de extraordinaria. "La prueba es que desde que hemos llegado preguntáis por las relaciones entre nosotros, no cosas técnicas. Esta es la riqueza de esta vuelta al mundo, que nos obliga a relacionarnos".
En una vuelta al mundo, en 108 días, 18 horas, 55 minutos y 2 segundos, ha habido momentos buenos y malos, y a veces las relaciones pueden haber chirriado. "Como pasa en cualquier matrimonio, pero cuando uno aprieta, el otro ha de aflojar", comentó Bargués. "Lo hemos solucionado con comunicación", apostilló Escoffier.
La navegante bretona confesó que había añorado mucho a sus seres queridos, que había sufrido mucho con el frío y que dos días antes de llegar al mítico cabo de Hornos creyó que todo había terminado cuando el barco se les escapó de control al averiarse el piloto automático. Por suerte, añadió, su compañero pudo arreglar la avería: "Albert es muy bueno con el mantenimiento del barco y sabe cuándo hay que frenar para cuidar el material", elogió la bretona.

Comparteix